
Por qué el paso de Hamilton a Ferrari estaba condenado al fracaso
Por qué importa:
No se trata solo del último capítulo de un piloto; es un diagnóstico de la incapacidad crónica de Ferrari para transformar sus inmensos recursos e historia en éxito sostenido. La resistencia del equipo a una cultura dominante liderada por el piloto, como la que vivió en sus épocas de campeón, lo mantiene atrapado en un ciclo de “qué hubiera pasado si”.
Los detalles:
- El modelo Schumacher: La única ruta a la victoria permanente en Ferrari es el esquema al estilo Schumacher: un piloto dominante respaldado por un director técnico poderoso (Ross Brawn), genios de la ingeniería (Adrian Newey/Rory Byrne) y autonomía corporativa. Hamilton carece de todo eso.
- Historia de fracasos: Alonso y Vettel intentaron cambiar la cultura interna desde la cabina, pero encontraron resistencia, vieron su influencia minada y se fueron sin título.
- “Empleado” vs “Líder”: Los períodos de dominio prolongado de Ferrari fueron liderados por tiradores contratados como Schumacher y Niki Lauda, que podían exigir cambios. Nunca ha triunfado consistentemente con “pilotos empleados” de su academia, como Charles Leclerc, que carecen de ese poder institucional.
- Complicaciones de Hamilton: Su forma reciente está bajo lupa, lo que debilita su credibilidad al demandar cambios. Además, Leclerc es un compañero mucho más temible que Rubens Barrichello o Felipe Massa fueron para sus predecesores.
- Resistencia cultural: Comentarios recientes de la dirigencia, como la sugerencia de John Elkann de que los pilotos deben “hablar menos”, revelan una incomprensión profunda de cómo un gran piloto puede energizar y transformar al equipo. Ven la opinión del piloto como una molestia, no como catalizador.
La visión global:
La triste realidad para Hamilton es que su sueño de un regreso al estilo Muhammad Ali se topa no con falta de talento, sino con una estructura corporativa que no sabe ganar. El potencial de Ferrari sigue atrapado tras un muro de política interna y una cultura que premia la sumisión sobre la energía disruptiva que la grandeza requiere. Sin un cambio fundamental en la mentalidad, el equipo seguirá siendo una tumba de ambiciones, y el reloj ya marca fuerte la cuenta regresiva para el último intento de Hamilton por la historia.
Artículo original :https://www.the-race.com/formula-1/ferrari-f1-flaws-lewis-hamilton-question-mark...






